El grupo musical de
Leonor Watling ha seducido al país asiático
con su relajada naturalidad.
Con el sigilo con que se dieron a conocer (un single de tres canciones y dos
conciertos) y la modestia con que se manejan (reconociendo abiertamente influencias
del jazz, Tom Waits y Coldplay), costaba creer que un debut tan sencillo como
el de Marlango causara tal revuelo. Pero al frente del grupo está la
actriz Leonor Watling y eso ha marcado la corta vida de un trío que
empezó a grabar canciones sólo para ver cómo quedaban. "Cuando
descubres que tienes 20 canciones con entidad, piensas: 'Ojalá nos pudiéramos
ganar la vida así'. Y eso implica hacer un disco", explica la actriz
cantante. Así nació Marlango. Empezaron en esto ella y el pianista
Alejandro Pelayo. Tras probar a varios músicos electrónicos,
optaron por el trompetista Óscar Ybarra. "En esta aventura que
da tanto miedo, él nos dio el último empujón", cuenta
ella. Marlango es, dice Alejandro, "un estado de ánimo, el de Leonor,
que ha contagiado al resto de músicos". Para ella es, además,
un ejercicio saludable. "Siempre he cantado porque es algo que te hace
feliz, ya que para cantar tienes que respirar bien. Aunque sólo sea
por una cuestión física, cantar es saludable, relajante y liberador",
explica. Relajante es también su disco. Y relajada, su defensa. "Yo
lo veo como nuestro disco cero. Entiendo a los grupos que tras ocho años
necesitan un respiro porque ya se conocen, pero nosotros aún estamos
aprendiendo a componer juntos", apunta Leonor. "Tenemos ganas de
llevar cuatro discos para ver qué sale cuando ya no te queda nada en
el paladar de todo lo que has oído y ya sólo eres tú",
añade. "Ojalá nos pareciéramos más a Radiohead",
se le escapa a Alejandro.
UN FAN LLAMADO KOIZUMI
Leonor compagina su carrera como actriz con esta aventura musical, que ya la
ha llevado hasta Tokio a promocionar el disco tras vender 20.000 ejemplares
en Japón. Tal es su popularidad en el país asiático que
la recibió el mismísimo primer ministro, Junichiro Koizumi. "Mi
vida es muy elástica y por eso puedo hacer otras cosas. El cine es más
compatible con otros trabajos", dice. La música, además,
le permite actuar con más libertad. "En una película eres
un soldado y tienes un general, el director, que cuenta su historia. Aquí somos
tres guerrilleros. El campo de batalla es el mismo, pero son nuestras historias ".
Oyéndola explotar con tanta habilidad esa voz frágil y sensual,
cabe preguntarse si Marlango no es otro papel de la Leonor actriz. "Esta
pregunta implica tanto sobre qué es ser actor y otras cosas que no tengo
nada claras, que no sé contestarla". Tampoco cree que su bagaje
actoral le sirva para refugiarse mejor en escena. "Tiene más recursos
para esconderse un político, un profesor o un recepcionista que un actor",
afirma. El disco va viento en popa y el grupo, motivadísimo. "A
falta de otros medios, hemos grabado una canción en un teléfono
móvil y ahora querríamos dejarla así", cuenta Alejandro.
Cuando le planteas hasta dónde piensan llegar con este grupo que parecía
otro capricho de actriz, le puede el entusiasmo: "Hasta el Olympia de
París", bromea. "Somos muy de hacer las cosas hasta el final.
Si nos equivocamos, que sea del todo y cuando acabemos ya lo reconocemos",
concreta Leonor.