Y en cierto modo, así ha sido el proceso de creación del segundo disco de Marlango. Automatic Imperfection es hijo de un año largo de viajes y conciertos en los que Leonor Watling, Alejandro Pelayo y Oscar Ybarra se han encontrado cara a cara con su propia música reinventada en directo y con lugares, rostros y sensaciones que han inspirado estas doce canciones.
Pero Automatic Imperfection es, además, toda una declaración de principios. Su título sugiere una idea presente en todos los aspectos de la vida -empezando por la naturaleza- y que hace que todo funcione, aunque sea de un modo imperfecto: de la mezcla de lo "automático" y lo "imperfecto" nace siempre algo bueno. El trabajo de una máquina, automática, perfecta a priori, enfrentado al de un músico, humano e imperfecto por definición, es el punto de partida del disco. En él, en sus letras, Marlango acepta el mundo tal cual es, con todas sus imperfecciones, sí, pero sin resignaciones ni dramas, mirando con cariño a esos pequeños desastres de la vida que son los que la hacen hermosa. Mientras, en lo musical, Automatic Imperfection es la continuación natural del anterior álbum de Marlango; si aquel era un niño, honesto y algo tímido, pero un niño, éste es su hermano mayor, un adolescente que empieza a descubrir el mundo y se hace oír con una energía a veces incontrolada, pero siempre auténtica.
Al igual que hizo con su primer álbum, Marlango ha decidido grabar las canciones de Automatic Imperfection en tomas únicas en directo, "del tirón", con todos los músicos tocando al mismo tiempo y viéndose las caras. Este proceso es la consecuencia lógica de haber rodado las canciones durante meses en sus conciertos. El grupo no llegó al estudio con apenas unas maquetas, llegó con canciones que ya habían comenzado a andar y que pedían ser grabadas de ese modo. A fin de cuentas, esta docena de temas nació de un piano y una voz, su naturaleza orgánica mandaba.
Los músicos que han grabado el disco son, básicamente, los mismos que han acompañado a Marlango en los conciertos del último año. David Gwynn guitarra), Gonzalo Maestre y Ricardo Moreno (baterías y percusiones), y Pablo Navarro y Manuel Bagüés (bajos y contrabajos) acompañan a una Leonor Watling, sencillamente, pletórica, que no sólo confirma su talento como letrista sino que deslumbra como cantante con una variedad de registros que supera las cotas alcanzadas en su disco de debut. Por su parte, Oscar Ybarra se ha tomado mayores libertades creativas con la trompeta y el fliscorno, su aportación ya no es un mero acompañamiento a las armonías de las canciones, ahora juega con línea melódica de la voz. Alejandro Pelayo ha buscado de forma obsesiva sonidos diferentes al piano (de cola, Wurlitzer, Fender Rhodes, Mellotron...) para establecer un diálogo fascinante con las guitarras, además, ha colaborado con Juan de Dios Martín en las programaciones y ha coproducido junto a José Mª Rosillo todo el disco. Junto a los músicos "titulares", buenos amigos como Suso Sáez y Mate Almendral también han participado en distintos temas de del disco. Su parte visual ha corrido a cargo de Galeriacreativa, que firma el diseño del disco, y de Jerónimo Álvarez, autor de las fotografías de portada e interiores. El videoclip del primer single extraído del disco, fue dirigido por Rómulo Aguillaume en la última visita de Marlango a Tokio. A todos ellos les debemos este Automatic Imperfection.